Calabacín

variedades-de-calabacin

El calabacín es una de las hortalizas que más se produce en El Ejido, Almería. Pertenece a la familia de las cucurbitáceas, que comprende unas 850 especies de plantas, en su mayoría herbáceas, rastreras o trepadoras. El origen del calabacín se desconoce. Hay quien dice que procede de Asia Meridional o de América Central. Lo que sí se conoce es que es una planta cultivada en todas las regiones cálidas de la Tierra desde hace siglos.

De hecho, existen pruebas de que esta hortaliza ya era consumida por los egipcios y, más tarde, por griegos y romanos. Sin embargo, fueron los árabes quienes extendieron su cultivo por las regiones mediterráneas, especialmente en Almería, donde se convirtió en un alimento de consumo habitual en la Edad Media. En la actualidad, su consumo está muy extendido en todos los países del Mediterráneo, así como en Holanda, Alemania, Bélgica y Norteamérica.

calabacin

Características

La forma del calabacín es alargada, aunque también puede ser esférica.  En cuanto al tamaño y peso, su tamaño ideal es de catorce a veinte centímetros, pero puede alcanzar los cuarenta, mientras que su peso ronda los 200 ó 300 gramos. En cuanto a su color, éste es variable. Puede ser amarillo, verde claro, oscuro o incluso negro. Algunas variedades presentan puntos grises, aunque lo que no cambia es el color blanco de su carne. Su sabor es algo amargo, pero con un toque ligeramente dulce, lo que le hace ser un alimento ideal para cualquier plato y en cualquier época del año.

Los pequeños frutos, que tienen aún su flor, son comercializados como “calabacines flor” y son considerados una exquisitez en Italia y Grecia. Y la flor se puede comer fríta o rellena. Hay que destacar que el calabacín es una hortaliza de verano, aunque se puede adquirir durante todo el año. Es una hortaliza que se recolecta tierna, sin haber alcanzado su tamaño definitivo.

receta-calabacin-redondo

Cómo elegirlo y conservarlo

Cuando se compran calabacines deben seguirse diferentes criterios de calidad. Se elegirán aquellos ejemplares que sean firmes al tacto, compactos, pequeños o medianos, sin manchas en la piel y pesados en relación con su tamaño. Además, es aconsejable rechazar calabacines grandes porque suelen tener demasiadas pepitas y una carne menos tierna. El calabacín puede conservarse en el frigorífico (8-10ºC) en buenas condiciones durante unas dos semanas. Por otro lado, el calabacín, aunque pertenece a la misma especie que la calabaza, presenta propiedades nutritivas propias.

Su principal componente es el agua, seguido de los hidratos de carbono y pequeñas cantidades de grasa y proteínas. Todo esto, unido a su aporte moderado de fibra, convierte al calabacín en un alimento de bajo aporte calórico, idóneo para incluir en la dieta de personas con exceso de peso.