El calabacín y el mucílago

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“Érase una vez un saludable calabacín y un fibroso mucílago que vivían felices y sanos”. Bien podría ser el inicio de un cuento, pero en esta ocasión en el tema del artículo que en King Courgette proponemos y que comienza recordando que el calabacín es un alimento suave y de fácil digestión al que recurrimos en momentos de malestar físico, pesadez, hinchazón abdominal, flatulencias, estómago revuelto o cuando llega el temible momento de ponerse a dieta.

Dicho esto, y en consonancia con la introducción que hemos realizado, es preciso matizar el motivo por el que esta verdura es una buena opción para aquellos que tienen el estómago delicado y para quienes deciden empezar a comer sano con una alimentación más ligera: el calabacín se digiere muy bien gracias a la presencia de mucílago, que es un tipo de fibra que suaviza y desinflama las mucosas del estómago, favoreciendo las digestiones.

Esta sustancia tiene la peculiaridad de hincharse en contacto con el agua, por lo que ingerir alimentos ricos en mucílago aumenta la sensación de saciedad e incrementa el tamaño del bolo alimenticio en su tránsito por el intestino. Todo ello facilita la evacuación por reblandecimiento de las heces y favorece la absorción de nutrientes, todo ello  al ser mayor la superficie de contacto entre el bolo y el intestino. Al mejorar el estreñimiento favorece la eliminación de tóxicos.

Recordemos que estos residuos tienden a aumentar los riesgos de padecer cáncer, y de ahí que su eliminación óptima sea fundamental. El mucílago es una fibra soluble especialmente recomendada en casos de colesterol alto y triglicéridos, gracias a que forma una especie de gel cuya principal virtud es conseguir atrapar el colesterol, evitando que pase por el torrente sanguíneo. Tiene un efecto ‘suavizante’ de las mucosas, y sus aplicaciones son muchas.

En ese sentido, ayuda a aliviar la garganta irritada, sin olvidar que por sus propiedades emolientes hidratan y protegen la piel. Otra de sus ventajas importantes pasa por que los mucílagos son útiles para estabilizar los niveles de azúcar en la sangre. Por ello, es interesante incluir en la dieta del diabético alimentos ricos en mucílagos como, además del calabacín, son el apio, las judías verdes, el alga argar-argar, siendo el más claro ejemplo para otros usos el del aloe vera.

Su contenido en mucílago, junto con su bajo contenido calórico, ayudan en los tratamientos contra la obesidad. Se pueden elaborar platos ligeros pero sabrosos, en cremas, sopas, al vapor o plancha y hasta crudo en ensaladas. El calabacín pasa a llamarse para nosotros King Courgette, y queda demostrado una vez más que tenemos motivos para definirlo como un auténtico rey de la gastronomía y la salud, siendo una estrella de nuestro campo.