La huerta en tu despensa: conservas de calabacín

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¿Te has preguntado alguna vez cómo puedes almacenar por más tiempo las verduras y hortalizas?, o ¿cuál es la manera más cómoda de tener a mano estos productos para utilizar en cualquier momento para una receta?. La respuesta es sencilla, aunque en realidad son dos respuestas: congelación y conserva.

Un método sencillo y rápido al que podemos recurrir sin que las hortalizas pierdan propiedades es el de la congelación. Las más adecuadas para este procedimiento son las zanahorias, coles, acelgas, espinacas, puerros, pimientos y… los calabacines. Una vez congeladas el periodo de conservación puede variar entre 6 y 12 meses, dependiendo del tipo de verdura. Una vez descongeladas no se pueden volver a congelar.

Otro método, pero más trabajoso, que nos permitirá disfrutar de hortalizas durante todo el año, es la realización de conservas. Las hechas en casa permiten mantener muchas de las vitaminas, proteínas y nutrientes de los alimentos. Algunas vitaminas se pierden, pero se conservan muchas otras y los jugos de cocción guardan las sales minerales de las verduras y frutas.

En su origen, las conservas fueron una forma de prolongar la vida útil de los alimentos, que no siempre estaban disponibles. Tradicionalmente se hacían conservas caseras para poder disfrutar de las frutas y verduras durante el invierno. Aunque hoy en día es muy fácil encontrar frutas y hortalizas todo el año y también las conservas en cualquier establecimiento, tenemos la opción de elaborarlas en casa de forma artesanal, evitando los conservantes y otros aditivos.

Las conservas nos ofrecen multitud de beneficios, como que mantienen el sabor auténtico de los vegetales, ayudan a seguir una dieta sana y equilibrada, y hacen la vida más fácil en la cocina. Eso sí, las conservas deben de hacerse en tarros de cristal previamente hervidos durante 15 minutos, hay que etiquetarlos siempre con la fecha de elaboración, ya que se deben consumir antes de un año, y se tienen que guardar en un lugar sin luz, fresco y ventilado.

King Courgette te adjunta en este artículo una manera sencilla y rápida para elaborar una exquisita conserva de calabacín. Tan solo necesitas aceite de oliva virgen extra, calabacines King Courgette y sal fina.

Preparación:

  1. Cubrir el fondo de una cazuela con aceite de oliva y cuando esté caliente, pero sin llegar a humear, añadir los calabacines, que previamente habremos lavado, pelado, y cortado en forma de cubos.
  2. Dejar que los calabacines se vayan haciendo poco a poco, añadir la sal y tapar la cazuela.
  3. Cuando los calabacines estén cocidos, destapar para que se evapore parte del agua que han soltado; cuando apenas queda agua y los calabacines están bien cocidos retirar la cazuela del fuego.
  4. Una vez esterilizados los tarros los llenamos con el calabacín, en caliente, y los colocamos en una cazuela con agua a unos 80-90ºC, y sin tapar, para conseguir así, mediante este precalentamiento, que el aire atrapado entre el calabacín suba a la superficie. Colocar las tapas en los tarros y proceder a esterilizar la conserva en una olla a presión.
  5. Dejar que la olla pierda la presión por sí sola. Abrir, sacar los tarros y dejarlos enfriar boca abajo para que el vacío se haga aún mejor.