La nevera, una pequeña huerta de hortalizas frescas

calabacin en frigorifico

La rutina, con el trabajo, los hijos, los compromisos y las actividades extralaborales, hace que no siempre encontremos tiempo para ir al mercado a comprar fruta y verdura, y ni muchos menos a diario, pero a todos nos gusta consumir productos frescos como recién recolectados.

Por ello, en King Courgette te ofrecemos algunos consejos e indicaciones para que la nevera se convierta en una pequeña huerta de hortalizas frescas que conserve todo su valor nutricional. Lo esencial es que el estado inicial de frescura del producto sea óptimo, que el frigorífico mantenga una temperatura adecuada, y separar frutas y verduras en envases diferentes.

En el caso de las hortalizas ya envasadas en bandejitas de porexpan envueltas en film, se guardan tal cual, fijándonos siempre en la fecha de envasado para saber cuándo fueron recolectadas. Las verduras que son de color verde conviene consumirlas cuanto antes, porque van perdiendo sus propiedades desde el momento de su recolección.

Eso sí, si se conservan en la nevera, sin luz y bien tapadas, es decir, sin aire, la vitamina C se seguirá perdiendo cada día pero mucho más despacio que si las dejamos en el cajón de las verduras tal cual. En concreto, el calabacín se conserva bien en el cajón de las verduras del frigorífico, donde conviene que la temperatura no sea inferior a los 10ºC.

De este modo, se mantiene en buenas condiciones durante aproximadamente tres semanas. Se debe ubicar separado de frutas y tomates, ya que es sensible al etileno que desprenden y puede llegar a alterarse con rapidez. Pero además, el calabacín se puede almacenar fuera de la nevera en un lugar con poca luz y fresco y también se puede congelar.

Las hortalizas que compramos en el supermercado únicamente envueltas en film, lo que llamamos ‘segunda piel’ se guardan tal cual en la nevera, puesto que en el puesto de venta ya estaban refrigeradas. Es el mejor sistema, ya que además de resultar más nutritivas se conservan más tiempo frescas e higiénicas.

Otra alternativa es la de forrar interiormente con papel absorbente de cocina un tupper del tamaño adecuado y etiquetado previamente con el nombre la hortaliza y la fecha de almacenamiento. De esta forma evitaremos tener que abrirlo para ver su contenido hasta el momento exacto de su consumo. Las hortalizas se tienen que guardar en el recipiente sin lavar y con las hojas enteras.

Hay que procurar que el recipiente se queden lo más lleno posible y antes de cerrarlo es necesario cubrir también con papel de cocina que va a absorber la humedad que se va a crear en el interior, puesto que los vegetales siguen transpirando a pesar de estar cortados. Si tenemos la precaución de cambiar este papel a medida que se humedece, los resultados serán aún mejores. Este sistema da un poco de trabajo, pero es la mejor manera de conservar bien las hortalizas durante varios días.

Por último, otra forma para las de gran tamaño, como berenjenas, calabacines, pimientos o pepinos, consiste en envolverlas muy bien, de una en una, en láminas de plástico de calidad para que las aísle bien del exterior. Lo más importante es que el film quede bien adherido a toda la superficie para que no haya nada de aire y no se produzca la humedad. Otra opción es utilizar las bolsas de plástico de cierre hermético intentado expulsar todo el aire antes del cierre.