Para gustos, los colores… y las formas

king courgette

Ya lo decían sabiamente en la Edad Media: “de gustibus et coloribus non est disputandum”. Esta expresión ha llegado a nuestros días de forma abreviada como “para gustos, los colores”, a lo que desde King Courgette añadimos algo más: “y las formas”. Así debe ser si del calabacín se habla, paladar por un lado y vista por otro para después unirse en el deleite.

En artículos anteriores hemos explicado extensamente sus características y propiedades nutricionales, por lo que en esta ocasión nos vamos a centrar en sus variedades por colores y formas. Puede ser amarillo, blanco, verde claro u oscuro, o incluso negro. Algunas variedades presentan puntos grises, aunque lo que no cambia es el color blanco de su carne. De igual modo, pueden ser alargados, redondos o achatados.

El calabacín, sea del color que sea, cuenta con un rico perfil nutricional y ofrece beneficios para la salud. Es rico en vitamina A, vitamina C y antioxidantes. Tampoco contiene grasas saturadas ni colesterol, es decir, es una verdura muy saludable y con tan solo 17 calorías por cada 100 gramos. El calabacín contiene potasio y vitaminas como tiamina, piridoxina y riboflavina, y minerales como hierro, manganeso, fósforo y zinc. Por su fuera poco, su piel es una fuente de fibra dietética.

Concretando más, el calabacín amarillo tiene, además de las mismas propiedades que el verde, un alto contenido en los carotenos luteína y zeaxantina, muy superior a cualquier otro vegetal. Es más, se ha comprobado que un calabacín amarillo mediano cubre prácticamente la cantidad necesaria de estos carotenos para obtener sus beneficios.

Ambos carotenos se distribuyen por el cuerpo una vez obtenidos mediante la ingesta, depositándose en su mayoría sobre la piel y membrana del ojo, la zeaxantina en el centro de la mácula y la luteína en sus bordes. Como pigmentos protectores de la planta que son, ejercerán una acción parecida en el cuerpo humano ,donde su poder antioxidante y de protección frente a la radiación solar hacen que su propiedades principales sean la prevención frente a la aparición de cataratas y a la radiación solar sobre la piel.

El calabacín es una especie con muchas variedades de formas, pero el más común es alargado, verde por fuera y blanco por dentro. Este tipo de calabacín pueden consumirse cuando aún son inmaduros, momento en el que están muy tiernos, o esperarse a que alcancen la madurez, que es como se comercializan.

También puede ser redondo, con forma ovalada al mismo tiempo que aplanada, y no se comercializan tanto como la variedad más común. Otro distinto es el achatado, cuyo nombre indica a la perfección la forma que tienen. Estos últimos se conocen también como calabacines de Jerusalén.

Las variedades tradicionales han sido sustituidas por otras más modernas y por híbridos que se adaptan mejor al cultivo en invernadero y ofrecen una mayor producción. En cualquier caso, independientemente del color y forma, sigue siendo una rica hortaliza que nos ofrece distintas variedades para poder elegir cultivar durante el verano.

Cada una de ellas tiene diferentes características en cuanto a tamaños, formas, colores, precocidad y productividad, así que terminamos igual que comenzamos el artículo, con un refrán: “en la variedad está el gusto”.