Zona de Cultivo

La situación privilegiada de la Loma del Viento en Las Norias de Daza (El Ejido, Almería), para el cultivo de calabacín está favorecida por una buena temperatura en invierno gracias a la cantidad de horas de sol durante todo el año, los fuertes vientos que permiten la eliminación de la humedad propia del cultivo bajo plástico, los recursos del acuífero, el sistema de control biológico y las nuevas tecnologías (riego, maquinaria, semillas, etc.) aplicadas a la agricultura hacen que la calidad del producto sea de primer nivel mundial.

El Ejido el mejor lugar para el Calabacín

invernaderos
Vista aérea del Poniente Almeriense y El Ejido rodeado de invernaderos.

El término municipal de El Ejido se encuentra en la comarca del Poniente Almeriense, entre el sistema montañoso de la Sierra de Gádor al norte y el Mar Mediterráneo al sur. Su geografía está constituida principalmente por una planicie que sufre ligeras ondulaciones (lomas y cañadas), siendo la vegetación originaria de arbustos. La franja costera del municipio, de 27 kilómetros de longitud, posee zonas húmedas de importancia ecológica. El turismo, concentrado en dicha franja costera, constituye otro de los pilares del desarrollo de este municipio.

La economía ejidense cimenta sus bases en la agricultura intensiva, en torno a la cual se ha generado una rica industria auxiliar de comercialización de los productos hortícolas a nivel nacional e internacional. Así, la producción de  tomates, pimientos, calabacines, judías, etc; son el motor de la economía de este municipio, cuyo éxito reside en un control a distintos niveles: creación de semillas y patrones de estándares de consumo, control de crecimiento y especialización de la producción para responder a las demandas de los distintos mercados, y la generación de una red de comercialización a nivel internacional para asegurar la colocación de la producción.

Hace unos años se ha producido una transformación generalizada de las técnicas de control de plagas de los cultivos hortícolas, de manera que en los invernaderos las plagas se combaten mediante lucha biológica, en lugar de lucha química.